
No pudo ser. Tras el buen juego mostrado por la selección española a lo largo de todo el camponato, en el último partido bajaron el ritmo y la Rep.Checa se impuso por un 11 a 7 en el partido que decidía quién entraba en la tercera plaza de podium. Aunque un cuarto puesto en el Europeo no está nada mal, siempre queda el “escozor” de acariciar las mieles de la medalla.
En cuanto a la final que enfrentaba a las selecciones de Francia y Holanda, el partido resultó un tanto “descafeinado” debido a la superioridad manifiesta del equipo Holandés (por otra parte, no esperada a priori con tanta claridad). El equipo galo se impuso por un contundente 16 a 2 en un partido que resultó largo y monótono. El “picante” quizás estuvo en un par de jugadas polémicas protagonizadas por el umpire de segunda base que no estuvo demasiado afortunado en sus decisiones.












